En los primeros meses de vida, el bebé está asimilando una serie de procesos generales que lo conllevan a hacer parte de una adaptación normal, donde puedan presentar inconvenientes en algunas áreas, lo importante es que los padres puedan identificar las necesidades del bebé sin alarma.

Si el bebé no hace caca, no siempre que deje de realizar sus deposiciones, quiere decir que exista un problema, o que pueda padecer de estreñimiento.

El lactante que se alimenta de leche materna no es muy común que se estriña, ya que la leche de la madre le ayuda a la maduración del intestino, desarrollando bacterias que permiten la retención de agua, lo que hace que la caca se ablande, facilitando la defecación.

De 0 a 3 meses de edad puede realizar sus defecaciones varias veces al día o solo una vez, después de los 3 meses puede aumentar, siendo mucho más frecuente, algunos bebés pueden hacer caca después de cada toma.

Cuando cumplen los 4 meses hasta los 6 meses, he inician con otro tipo de alimentación pueden que su deposición cambie, sea mucho más sólida y su aspecto y olor sean diferente. Las deposiciones pueden realizarlas una sola vez o varias veces al día, como también día de por medio, esto dependiendo la comida que esté recibiendo.

Los bebés que toman leche artificial, pueden presentar problemas de estreñimiento, ya que hay una disminución del movimiento intestinal, esto a causa de, que algunos bebés le cuestan asimilar este tipo de leches, lo que hace que las deposiciones que realizan, tengan un color verdoso y sea mucho más espesa

Pero si el bebé después de varios días no logra defecar, y presenta molestias, muestra que le duele y su estómago esta duro e inflamado, es mejor consultar con un pediatra.

Para determinar si el bebé esta estreñido, se debe tener claro que el estreñimiento no es la demora en la defecación si no que, al hacer caca, existe un gran esfuerzo ya que su consistencia es dura y hace que le duela.

Cuando el niño quiere hacer caca, pero no puede, presentará cólicos, su estómago se endurecerá y encogerá sus piernas, a tal punto que el dolor y el llanto haga que contraiga el ano y sea mucho más difícil lograr defecar.

En estos casos el porteo es una muy buena opción, ya que el estar en posición vertical le ayudará aliviar los cólicos, se le pueden flexionar un poco las piernas para que pueda relajar su ano, sus gases se expulsen y pueda defecar.

El darle algunos masajes suaves en círculos pequeños desde el ombligo y luego pasar por todo el estómago, en dirección de las manecillas del reloj, le ayudará de igual manera.

Con un baño de agua tibia podrá relajar su ano, junto con la realización de un masaje en su estómago, mientras está en la tina, logrará expulsar gases, aliviar el dolor.

Es importante consultar a su pediatra para determinar cuáles pueden ser los causantes de la demora en la defecación y si hay necesidad del uso de supositorios.