Muchas de las preguntas de los padres son, porque los bebés se despiertan durante la noche y porque lo hacen llorando, interrumpiendo el sueño y no dejando descansar lo necesario. La mayor preocupación es pensar si es normal o solo suele pasarles solo algunos niños no más.

Básicamente los procesos o ciclos de sueño de los bebés son muy diferentes al de los adultos, ya que su sueño es mucho más liviano. El sueño se realiza por medio de ciclos transicionales comenzando con un sueño ligero, después a un sueño profundo y luego al sueño REM, en este periodo de transición de un ciclo a otro, es natural que los niños se despierten y muchas veces lo hagan llorando ante las necesidades que puedan presentar, siendo una conducta manifestada más en los primeros meses de vida como parte del proceso evolutivo y desarrollo de los bebés. Ellos se irán acoplando de forma natural a horarios más específicos, dependiendo del manejo adecuado de la formación de hábitos que se realice en casa.

El despertarse de forma intermedia dentro de sus ciclos de sueño, generan beneficios en los bebés, ya que les permite trasmitir sus necesidades por medio del llanto, como un cambio de pañal, si tienen hambre, necesidades emocionales o la manifestación de algo que les está incomodando.

Estas reacciones emocionales son manifestaciones normales, ya que es un medio de expresión y de comunicación que facilita el estado de alerta en los padres ante cualquier peligro, se debe estar muy atento para asistirlos inmediatamente ante una reacción de llanto y más cuando son muy bebés, ya que esto puede evitar el riesgo del síndrome de la muerte súbita.

Aunque existen mitos que los niños no deben ser asistidos cuando lloran en las noches y que se deben dejar llorar para que se acostumbren, además que no se les debe alzar o sacar de la cunita, puede afectarlos en su conducta, carácter y en su área emocional, ya que es natural que los niños cuando nacen necesitan sentir la protección de su madre y no querer estar solos, sino sentirse acompañados.

El dejarlos llorar por horas es enviarles un mensaje incorrecto de indiferencia ante lo que piden, percibiéndolo los bebés como una falta de afecto, aumentando la dependencia emocional hacia los padres como reacción ante la necesidad de atención, prolongando por más meses la adaptación a horarios específicos y aumentando las necesidades emocionales de los pequeños.

En los primeros meses es difícil que ellos entiendan al igual que un adulto cuando es de día o de noche, o cuando deben dormir o no, ellos solo duermen en el momento que lo requieran y ya.

Para poder lograr una costumbre o un ajuste de horarios, se debe tener mucha paciencia, a medida que se vayan conociendo a los niños se identificarán con mayor facilidad la razón del porque lloran, si no es hambre, pueden calmarse desde su cunita con pequeñas palmaditas, caricias en la espalda y palabras que los estimulen a tranquilizarse y sentir que están con ellos, ayudándolos de nuevo a dormir.

Es solo de paciencia ya que este tipo de comportamientos, van cambiando según la capacidad de asimilación en su reloj biológico con los horarios de sueño establecidos, así que no hay porque preocuparse ante el llanto de los bebés, son solo reacciones por instinto ante necesitar algo y sentirse solos.