El hipo en bebés es muy usual y más en recién nacidos, regularmente se presentan durante los seis primeros meses de vida, aunque esto es muy normal que suceda puede llegar a ser incómodo, muchas veces causando la preocupación de sus padres.

El hipo es causado en los niños al tener el estómago demasiado lleno, comer muy rápido, o cuando tragan aire mientras comen, debido al bajo desarrollo madurativo del sistema digestivo y el sistema nervioso, el diafragma suele contraerse causando espasmos, el aire retenido produce el cierre de las cuerdas vocales creando el particular sonido molesto que ya todos conocen.

Existen algunas posibles soluciones que eviten que el hipo sea causado. Se debe determinar el nivel de ansiedad que presentan los bebés a la hora de comer que los hará tomar leche de forma insaciable, es importante que en este caso se traten de dar algunas pausas dentro de su alimentación, al terminar la primera toma es mejor colocarlos de forma erguida y con suaves palmaditas ayudarlos para la expulsión de aire, luego si dar la segunda toma.

Si toman biberón, se debe evitar que el agujero sea muy grande para que no se atoren mientras toman y que su respiración no sea afectada.

Parte del proceso de alimentación de los niños es garantizar que tengan una buena postura, ya que si la ubicación ante el agarre del pezón no es correcta también puede hacer que los bebés les dé hipo, la posición correcta no es ni muy acostado ni muy levantado, si no optar por una posición semi incorporada.

De igual manera después que se alimenten, no se debe olvidar realizar el proceso común para sacar los gases, ya que, al no hacerlo además de producir el hipo, también se promoverá el reflujo, lo recomendable es, que después de comer se coloquen en posición vertical durante 20 a 30 minutos.

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Es importante mencionar la importancia de mantener a los niños con una buena temperatura evitando las corrientes de aire, cerrando ventanas mientras comen o abrigarlos con el fin de mantener el calor corporal de los bebés.

Aunque no existen métodos científicamente comprobados para detener el hipo en los bebés, se pueden realizar estos procedimientos para que disminuyan el hipo o lo erradiquen.

Se pueden realizar algunos masajes en el estómago de forma suave y circular con un poco de presión que ayude a quitar el espasmo, de igual manera colocarlos de forma vertical o bocabajo en las piernas del cuidador dándoles palmaditas en la espalda. El recostarlos sobre el hombro mientras se les da un masaje en la espalda permitirá la relajación total incluyendo su diafragma, ayudándolos a expulsar con facilidad el aire acumulado.

El hipo no es causante de dolor o llanto en el bebé, si se identifica una molestia o si el hipo dura todo un día, es mejor consultarlo con el pediatra de cabecera.