¿A qué edad debe usar la almohada mi bebé?

Publicado en13/04/2021 4604
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Pensar en el bienestar de tus hijos siempre es una prioridad, por lo que hay que considerar el sueño como algo importante que se debe cuidar y hacer más placentero. Durante generaciones, nos han enseñado que la almohada forma parte de un buen descanso, pero lo que se desconoce es que el usarla cuando no corresponde puede implicar ciertos riesgos y afectaciones en algunas zonas del cuerpo del bebé.

A continuación, resolveremos todas las dudas que pueden surgir frente a este tema, explicando qué características debe tener la almohada y cuál es el momento adecuado para que el bebé la use.

 

¿Mi bebé puede usar la almohada?

Es sabido que un bebé es muy diferente a un adulto a nivel anatómico. En sus primeros meses, el niño, suele tener la cabeza un poco más grande que el resto del cuerpo, mientras que su cuello puede llegar a ser mucho más pequeño. Estas características físicas hacen que el bebé no requiera del uso de almohada, ya que ésta no proporcionará el apoyo adecuado ni le dará el descanso que él necesita. Además, puede conllevar algunos riesgos que es mejor evitar.

 

¿Qué riesgos puede conllevar el uso de la almohada?

Por las características físicas mencionadas anteriormente, al usar almohada, la columna vertebral puede quedar desalineada, forzando y afectando a la curvatura natural del cuello. Igualmente, aumenta el riesgo de padecer el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).

 

¿A partir de qué edad se recomienda usar la almohada?

Los expertos recomiendan el uso de la almohada sólo a partir de los dos o tres años, puesto que, a esta edad, su fisionomía empieza a cambiar, llegando a alcanzar proporciones similares a las de un adulto (los hombros crecer y son más anchos que su cabeza). Debido a esto, el uso de la almohada puede convertirse en indispensable para el óptimo descanso del bebé, puesto que ayudará a que su cabeza no quede colgando al dormir y a mantener una correcta alineación de la cabeza y el cuello con la columna vertebral.

En el momento de iniciar el uso de la almohada, es importante tener en cuenta algunas características:

-          Ser baja, de manera que la cabeza, el cuello y la espalda queden bien alineados.

-          Mullida, ya que una almohada muy firme puede provocarle problemas en las cervicales.

-          Debe tener una funda que se retire fácilmente, para, de esta forma, poder lavarla con más frecuencia.

-          Que esté confeccionada con materiales hipoalergénicos, para evitar alergias y brotes en la piel.

-          Procurar que sea de la misma longitud que la anchura de la cama, para que cuando el bebé se mueva, no se salga de la almohada.

 

Recomendaciones:

Como la cabecita del bebé en los primeros meses de vida aún es blanda, puede deformarse si está acostado en la misma posición durante mucho tiempo, por lo que es recomendable cambiarle de postura. Esto se debe hacer sólo cuando no esté dormido, ya que una posición de lado al dormir puede causar asfixia. Por esto, cuando sea hora de dormir, hay que tratar que el bebé use otras posiciones, como, por ejemplo, boca abajo, para que de esta forma pueda descansar su espalda y, también, su cabecita.

 

 

Por último, no dejes de seguir todos los consejos que os hemos dado en este post. Esperamos que te sean útiles y de gran ayuda. 

 

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